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El futuro femenino de Corea del Sur

SEÚL – Durante los últimos cincuenta años, Corea del Sur hizo un progreso económico considerable que permitió que el ingreso per capita aumentara de apenas 80 dólares en 1960 a más de 22.000 dólares el año pasado. Pero su potencial para crecer de manera sostenida es deficiente, debido al inminente descenso de su población en edad de trabajar -que se estima caerá un 25% en 2050- y la creciente competencia de China y otras economías emergentes. Para mejorar sus perspectivas, Corea del Sur debe poner en práctica una reforma y reestructuración económica, con el énfasis puesto en maximizar sus recursos de capital humano -especialmente las mujeres.

El éxito de Corea del Sur en las últimas cinco décadas le debe mucho al rápido crecimiento de su fuerza laboral instruida. De 1960 a 2010, el porcentaje de adultos con un nivel de educación secundaria aumentó de 20% a un sorprendente 87%. Al fomentar la productividad, aumentar los retornos sobre la inversión y facilitar la adaptación y la innovación tecnológica, la abundancia de trabajadores instruidos de Corea del Sur sirvió como la base para su estrategia de desarrollo orientada a las exportaciones.

Sin embargo, se siguió subutilizando a las mujeres, en detrimento de la economía en su totalidad. De hecho, cualquier estrategia de crecimiento efectiva de Corea del Sur debe crear más y mejores oportunidades para las mujeres, estableciendo en parte entornos laborales más condescendientes e instituyendo un sistema educativo más diverso y flexible.

Cabe reconocer que Corea del Sur ha construido una sociedad relativamente igualitaria en términos de género. La brecha de género en la inscripción tanto en la educación secundaria como superior es muy reducida; y el acceso de las mujeres a posiciones de elite en el ámbito legal, de la medicina y de la administración pública ha aumentado considerablemente en los últimos años. El país eligió su primera presidenta mujer, Park Geun-hye, en 2012.