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Aprender de la Guerra Fría

NUEVA YORK – Toda guerra se libra tres veces. La primera surge de la discusión política sobre si iniciar la guerra o entrar en ella. Luego surge la cuestión de cómo librarla. Y, finalmente, se considera qué lecciones se deberían aprender de ella.

La Guerra Fría, el tercer conflicto más importante del siglo XX, no es una excepción a la regla. Las tres fases se pueden identificar y las tres desataron un intenso debate.

Hubo, por ejemplo, quienes cuestionaron si la Guerra Fría era de hecho necesaria y si la Unión Soviética y el comunismo constituían una amenaza. Estos "revisionistas" eran una minoría distinguible, lo cual es bueno, ya que no existe ninguna razón para creer que los soviéticos y el comunismo eran una fuerza benigna. En consecuencia, la Guerra Fría, una contienda global de cuatro décadas de duración, se convirtió en una realidad.

También hubo un debate continuo sobre la mejor manera de librar la Guerra Fría a lo largo de su historia. Las dos principales escuelas de pensamiento eran "repliegue" y "contención". La primera sostenía que la única solución era derrocar al comunismo -"cambio de régimen" según la jerga actual-. El segundo enfoque sostenía que los esfuerzos por hacer replegar al comunismo en el corto plazo eran demasiado riesgosos, en vista del arsenal nuclear soviético, y que Estados Unidos y Occidente debían contentarse con limitar la propagación del poder y la influencia soviéticos.