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El tango de la Argentina con el Irán

BUENOS AIRES – Un controvertido acuerdo parajudicial entre Irán y Argentina sobre un atentado terrorista en una organización judía en Buenos Aires ha relanzado el debate sobre la creciente presencia de Irán en América Latina. Ese atentado causó la muerte de 85 personas en 1994.

En América Latina, las tensiones mundiales que repercuten en su vida política son a menudo ignoradas por sus dirigentes. En los años de la Guerra Fría, las acciones de cubanos y soviéticos, promoviendo movimiento guerrilleros, y las respuestas de Estados Unidos, apoyando a los “militares anticomunistas”,  no formaban parte de las explicaciones habituales cuando se trataba de comprender las décadas de violencia insurgente y terrorismo de Estado que vivió la región. La democracia va cerrando las heridas de esos dramas pero la dificultad para incorporar lo que sucede en el mundo en el análisis político nacional, continúa. El vínculo con Irán, sus derivaciones y costos,  no son una excepción

Hace un par de años, Mahmud Ahmadinejad visitó cuatro países de la región, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Cuba. Estos gobiernos que se declaran progresistas recibieron, sin inquietarse por la incoherencia, a un dirigente que milita en contra de la existencia histórica de Holocausto, que reprimió y mató a manifestantes que objetaban el último resultado electoral en su país y que exhibe orgulloso las posiciones más reaccionarias sobre libertades individuales. ¿Qué hay de seductor, para cierta izquierda, en este presidente homofóbico? ¿Se entusiasman porque está en contra de Estados Unidos? ¿Ser antiamericano excusa todos los pecados y justifica todas las amistades? Quizás la respuesta sea más simple: a menudo no es la comunidad de ideas y valores la que reúne a los individuos sino, más bien, las mutuas conveniencias del poder y el dinero.

Hace algún tiempo, cuando le pregunté a un canciller latinoamericano el motivo del romance iraní, no me contestó. Luego de mi insistencia, logré que frotara el índice contra su pulgar en un ademán que en estas partes del mundo quiere decir dinero.