El desafío de que Europa se atreva a innovar

LUDWIGSHAFEN, ALEMANIA – La innovación juega un papel crucial para que haya un crecimiento económico sostenible. Sin embargo, sobre todo en la Unión Europea seguimos viendo cómo se ponen obstáculos a quienes están mejor posicionados para inventar nuevos productos, servicios o formas de hacer negocios. El centro del problema parece ser el temor al riesgo. Pero los inversionistas, gerentes y empresarios deben asumir riesgos si desean que sus ideas tengan la oportunidad de alcanzar el éxito comercial.

En ningún lugar estos temas se debaten más y se entienden menos que en Europa. La innovación se ha puesto al centro mismo de Europa 2020, la estrategia de crecimiento de la Comisión Europea para la UE. Pero, a pesar del hecho de que la investigación científica europea está entre las más avanzadas del mundo, el continente va a la zaga de sus competidores globales en cuanto a su capacidad de llevar estas innovaciones al mercado.

Independientemente de la forma que se elija para medir la innovación, para que florezca son necesarias tres condiciones: una fuerza de trabajo educada y calificada, una excelente infraestructura de tecnología de información y comunicaciones, y un entorno empresarial favorable. En otras palabras, para su éxito es necesaria una economía estable, en crecimiento y con nuevas ideas, sin la carga de normativas innecesarias y onerosas. El papel de los gobiernos es crucial y la UE parece haberlo entendido mal en al menos un aspecto importante: su actitud hacia el riesgo.

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