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La economía mundial en 2014

GINEBRA – Al comienzo de un nuevo año, el mundo esta inmerso en varias transiciones épicas. Los modelos de crecimiento económico, el paisaje geopolítico, el contrato social que une a las personas y el ecosistema de nuestro planeta están experimentando, todos ellos, transformaciones simultáneas y radicales que engendran ansiedad y, en muchos lugares, agitación.

Desde un punto de vista económico, estamos entrando en una era de menores esperanzas y mayor incertidumbre. En cuanto al crecimiento, el mundo tendrá que vivir con menos. Para entender las repercusiones de ese fenómeno, pensemos en lo siguiente: si la economía mundial creciera al ritmo anterior a la crisis (más del cinco por ciento al año) en el futuro previsible, su tamaño se duplicaría en menos de 15 años; al tres por ciento, la duplicación del PIB requeriría 25 años.

Así se produce una diferencia importante según la velocidad con la que aumente la creación de riqueza, con efectos profundos en las esperanzas de la población. Pasar por alto la capacidad que entraña la creación de riqueza nos perjudica.

En cuanto a la incertidumbre, las cuatro economías mayores del mundo están experimentando actualmente transiciones importantes. Los Estados Unidos están esforzándose por impulsar el crecimiento en un ambiente político fracturado. China está substituyendo un modelo de crecimiento basado en la inversión y las exportaciones por otro impulsado por la demanda interna. Europa está esforzándose por mantener la integridad de su moneda única y al tiempo resolver una multitud de cuestiones institucionales complejas. Y el Japón está intentando luchar contra dos decenios de deflación con políticas monetarias enérgicas y heterodoxas.