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La transformación tecnopolítica

GINEBRA – Sería insuficiente decir que nuestro mundo está experimentando cambios rápidos y de largo alcance. La economía mundial, el panorama geopolítico, el medio ambiente y la tecnología están sujetos a condiciones de constante variación que se refuerzan y transforman recíprocamente en un sistema de interacciones complejas. En dicho marco impredecible e interconectado, el liderazgo efectivo se tiene que sustentar con perspectivas radicales, capacidades multifacéticas y un entendimiento de la tecnología y el talento.

Las tendencias que están definiendo el mundo del siglo XXI, incluyen la promesa y el peligro. Por ejemplo, la globalización ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas, pero también ha contribuido a la fragmentación social y a un enorme aumento de la desigualdad, sin olvidar los serios  daños al medio ambiente. Asimismo, los datos masivos ofrecen beneficios desconocidos a compañías y consumidores, pero plantean una amenaza verdadera a la privacidad y libertad personales.

Una dicotomía similar se aplica a muchos otros asuntos esenciales, incluida la adaptación al cambio climático, los esfuerzos para mejorar la gestión de recursos, la urbanización y el auge de megaciudades, la mayor movilidad laboral y la expansión de capital humano.

La magnitud y complejidad de los desafíos a la vista son sin duda abrumadores. Sin embargo, el cambio rápido y de largo alcance también presenta oportunidades enormes. Para aprovecharlas al máximo, el mundo necesita dirigentes educados –llamémosles   “tecnopolíticos” – que tengan un entendimiento intuitivo de cómo modelar el progreso en este entorno nuevo e impredecible.