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Poner en marcha el empleo

BERKELEY – Actualmente, el desempleo está subiendo como un cohete, porque las empresas que normalmente estarían ampliándose y contratando no lo hacen y las que normalmente estarían reduciéndose y despidiendo a empleados lo están haciendo muy rápidamente. Las empresas que deberían estar ampliándose y contratando no pueden hacerlo, porque el reducido nivel general de precios de activos financieros les impide obtener crédito o vender bonos en condiciones provechosas.

Para afrontar esta situación, los bancos centrales deberían comprar bonos estatales a fin de disponer de liquidez en la cantidad necesaria para elevar sus precios lo más posible. Los bonos estatales caros harían que la demanda se trasladara a las hipotecas o los bonos de empresas, lo que aumentaría sus precios.

Incluso después de que los bancos centrales hayan aumentado los precios de los bonos al máximo, deberían seguir comprando bonos estatales para disponer de liquidez, con la esperanza de que las personas que tienen los bolsillos llenos de efectivo gasten más de él, gracias a lo cual se crearán puestos de trabajo para los desempleados.

Además, los gobiernos deberían incurrir en déficits importantes. El gasto –ya sea el del gobierno de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, el resultante de las reducciones de impuestos de 1981 por parte de Reagan, el de Silicon Valley durante los últimos años del decenio de 1990 o el de los compradores de viviendas en el sur de los EE.UU. y en sus costas en el decenio de 2000– impulsa el empleo y reduce el desempleo y el gasto del gobierno es tan bueno como el de cualesquiera otros.