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¿Universidades Mac Donald?

Los académicos se sienten halagados cuando oyen hablar de la "administración del conocimiento" o de la "sociedad del conocimiento". Piensan con frecuencia que esas frases subrayan el papel central de las universidades en la sociedad. De hecho, son signo de lo contrario: que la sociedad misma es un semillero de producción de conocimiento, sobre la que las universidades no disfrutan de ningún privilegio o ventaja especial.

Esto ha sorprendido a los académicos con la guardia baja, porque tradicionalmente han tratado al conocimiento como algo que se busca por sí mismo, sin importar costos o consecuencias. Ahora se enfrentan a una creciente presión global para abrir las universidades a un público más amplio, generalmente por razones ajenas a la búsqueda del conocimiento puro. Hoy en día se espera que las universidades funcionen como distribuidores de credenciales y motores del crecimiento económico.

En consecuencia, los académicos están perdiendo el control de sus estándares de desempeño a manos de "administradores del conocimiento". Las universidades, según el antiguo editor de la revista Fortune , Tom Stewart, son "organizaciones tontas" con demasiado "capital humano" pero con "capital estructural" insuficiente.

Por otra parte, una cadena de comida rápida es supuestmente una "organización inteligente" porque saca el mayor provecho de su personal relativamente poco calificado mediante la alquimia de la buena administración. El mundo de la academia funciona casi exactamente al revés, ya que los rectores y decanos sufren para estar al corriente de lo que está haciendo el personal. McDonald´s, al contrario de una universidad, es mucho más que la suma de sus partes.