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Desbaratar el plan de juego de Putin

MÚNICH – Tan pronto como concluyeron los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Sochi, Rusia dijo adiós al espíritu olímpico invadiendo y ocupando un país extranjero. Con su agresión contra Ucrania, el Kremlin ha violado la Carta de las Naciones Unidas, el Acta Final de Helsinki y otros acuerdos internacionales, incluidos el Memorando de Budapest sobre garantías de seguridad y el acuerdo sobre la cuenca del mar Negro, en el que se exponían con claridad cómo debían ser las relaciones de Rusia con Ucrania.

Se ha convertido a Crimea en una zona militar y, si sigue agudizándose la crisis, sus habitantes podrían encontrarse pronto atrapados en la línea de fuego. Ahora los rusos afrontan el aislamiento económico y diplomático internacional, con lo que se exacerbarán los males económicos de su país, y el imprudente juego del Presidente Vladimir Putin podría arrastrar al mundo a un conflicto más amplio.

A la luz del peligroso comportamiento de Putin, Occidente debe replantearse su posición sobre él. Se trata de un dirigente que interpretó un documento técnico de la Unión Europea sobre las subvenciones a la exportación y las disposiciones antifraude como un programa oculto y amenazador. Mas en general, se trata de un paranoico que ve una inverosímil coalición de rusos liberales, fascistas ucranianos, la CIA y terroristas islámicos intentando frustrar sus deseos, si no derribarlo, en todo momento.

De hecho, lo que estamos viendo no es una desafortunada y exagerada reacción ante los acontecimientos recientes, sino el resultado de una preparación meticulosa. Los ejércitos no movilizan a 150.000 soldados en cuestión de días ni tienen preparados vehículos y miles de uniformes sin insignias ni hacen maniobras militares en regiones pacíficas del mundo sin avisar.