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Haciendo arrancar la economía de Europa

PARÍS – No hace mucho, la noción de que el Banco Central Europeo otorgue dinero a los gobiernos o directamente a los ciudadanos -las llamadas entregas de "dinero helicóptero"- habría parecido estrafalaria. Pero hoy una cantidad sorprendente de economistas convencionales y políticos de centro respaldan la idea de un financiamiento monetario de medidas de estímulo en diferentes formas.

Esto representa un cambio muy necesario en la conversación -un cambio que, por fin, coloca el foco directamente en el estímulo del lado de la demanda de la economía europea-. Después de años de crecimiento estancado y de desempleo debilitante, todas las opciones, no importa lo poco convencionales que sean, deberían estar sobre la mesa.

La decisión del referendo del Reino Unido de abandonar la Unión Europea no hace más que fortalecer el argumento a favor de más medidas poco convencionales y de estímulo en Europa. Si una mayoría importante de ciudadanos de la UE ha de respaldar una continua integración política, un crecimiento económico sólido es vital.

Como demuestra la investigación del McKinsey Global Institute (MGI), a pesar de la flexibilización cuantitativa agresiva y de las tasas de interés en niveles bajos sin precedentes -el BCE fue el primer banco central importante en introducir tasas de interés negativas en 2014-, la demanda anémica sigue coartando el crecimiento del PIB en toda Europa. En varios países de la UE, más de una cuarta parte de la población hace cerca de diez años que está desempleada, mientras que el descontento político se está transformando en extremismo. La incertidumbre y la volatilidad en los mercados financieros luego del voto del Brexit deteriorarán aún más la demanda.