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El embargo petrolero de la OPEP, 40 años después

DENVER – Hace cuarenta años, Estados Unidos y gran parte de Europa extrajeron lecciones difíciles de su peligrosa adicción a los combustibles fósiles. Luego de la victoria de Israel en la guerra de Yom Kippur, los miembros árabes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) anunciaron un embargo petrolero a quienes respaldaban a Israel. Los países desarrollados, enfrentados al repentino corte de una fuente de energía esencial y a un aumento importante de los precios mundiales del petróleo, se sintieron impotentes.

Sin embargo, como fue el caso, los países desarrollados tenían otras opciones para reducir su dependencia del petróleo árabe. Simplemente no habían detectado -o no les había interesado detectar- la necesidad de tomar medidas hasta que la OPEP los puso ante esta disyuntiva.

Mientras los consumidores hacían largas filas -y hasta peleaban- para llenar sus tanques de nafta, los gobiernos intentaban fomentar soluciones innovadoras, aumentando, por ejemplo, los requisitos de eficiencia para los automóviles y ciertos electrodomésticos, como las heladeras. En 1977, Estados Unidos creó el Departamento de Energía (DOE por su sigla en inglés); un año después, implementó la Ley Nacional de Energía, que empleaba herramientas como la regulación industrial o los incentivos impositivos para promover la eficiencia de los combustibles y la energía renovable.

Estos esfuerzos se tradujeron en mejoras importantes en la eficiencia energética. Entre 1973 y 1985, el consumo de energía en Estados Unidos por dólar del PBI cayó un 28% -cinco veces más rápido que durante los 25 años anteriores, según el DOE.