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Juicio a los tribunales militares de Bush

Gran Bretaña sigue siendo el aliado más incondicional en la guerra del Iraq, encabezada por los Estados Unidos, y el Primer Ministro Tony Blair sigue prestándole un apoyo inquebrantable, pero no por ello deja su gobierno de tener un motivo grave de disputa con el de Bush. La designación por el Presidente estadounidense de dos británicos para que figuren entre los seis primeros de los 680 prisioneros mantenidos en la base estadounidense de la bahía de Guantánamo, en Cuba, para que sean sometidos a un juicio militar ha sido condenada por los políticos del Reino Unido de todas las tendencias.

Los británicos no están solos. A escala mundial, las detenciones en la bahía de Guantánamo y los tribunales militares del Presidente Bush han pasado a ser símbolos de la propensión de los Estados Unidos a abandonar la preocupación por los derechos en nombre de la lucha contra el terrorismo. De hecho, se nota cierta satisfacción en algunos países que han sido blanco de las críticas en materia de derechos humanos por parte de los Estados Unidos; ahora advierten una oportunidad para devolverles la pelota.

Ya estén las denuncias de las detenciones en Guantánamo y de los tribunales militares previstos inspiradas por preocupaciones auténticas por los derechos humanos o por la alegría de señalar la hipocresía estadounidense, el efecto es el mismo. Como los Estados Unidos son unos defensores tan declarados de los derechos humanos internacionalmente, su falta de respeto de los derechos cobra un significado suplementario y contribuye al antiamericanismo en aumento en gran parte del mundo.

El gobierno de Bush es el único culpable de ese estado de cosas. La creación del campamento X-Ray en Guantánamo y el decreto-ley del Presidente Bush por el que se crean las comisiones militares para juzgar a las personas allí detenidas van encaminados a ventilar el asunto de los prisioneros detenidos durante la guerra del Afganistán a los que los Estados Unidos consideraron ``combatientes ilegales'', es decir, que el gobierno de Bush consideró que todos ellos eran miembros de Al Qaeda u otros grupos que no respetaban las reglas de la guerra en los combates y, por tanto, no tenían derecho a la condición de prisioneros de guerra.