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El mito del aislacionismo de Estados Unidos

CAMBRIDGE – ¿Estados Unidos se está replegando y volviéndose aislacionista? En el reciente Foro Económico Mundial en Davos, varios líderes financieros y políticos me hicieron esta pregunta, que volví a escuchar pocos días después en la Conferencia de Seguridad anual de Múnich. En un discurso enérgico en Davos, el secretario de Estado John Kerry ofreció una respuesta bien clara: "Lejos de desvincularse, Estados Unidos está orgulloso de estar más comprometido que nunca". Pero la pregunta quedó flotando en el aire.

A diferencia del estado de ánimo en Davos hace pocos años, cuando muchos participantes confundían recesión económica con decadencia norteamericana a largo plazo, la opinión prevaleciente este año fue que la economía de Estados Unidos ha recuperado gran parte de su fuerza subyacente. Los agoreros económicos se centraron, en cambio, en los mercados emergentes que antes estaban de moda, como Brasil, Rusia, India y Turquía.

La ansiedad en torno del aislacionismo estadounidense está motivada por los acontecimientos recientes. Para empezar, está la negativa de Estados Unidos (hasta ahora) a intervenir militarmente en Siria. Después, el inminente retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán. Y la cancelación por parte del presidente Barack Obama de su viaje a Asia en el otoño pasado, debido a un atasco político interno en el Congreso de Estados Unidos y el resultante cierre del gobierno, dio una mala impresión a los líderes de la región.

De hecho, considerando que el tiempo y los viajes de Kerry están centrados en Oriente Medio, muchos líderes asiáticos creen que la política exterior distintiva de Obama -"reequilibrio" estratégico en Asia- ha perdido fuerza, incluso cuando la tensión entre China y Japón, evidente en las declaraciones de sus líderes en Davos, sigue in crescendo.