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José Bové contra los pobres

Las solicitudes para aumentar la asistencia para el desarrollo y condonar deudas provienen de todas partes. El clamor de las estrellas de rock, los globalifóbicos, las organizaciones religiosas, defensores diversos de los países en desarrollo y la ONU se está haciendo ensordecedor.

El "escenario" que presentan quienes están a favor de la asistencia es sencillo y atractivo. Las diferencias globales en el ingreso per cápita son demasiado grandes; la globalización está aumentando las desigualdades; los pobres se hacen cada vez más pobres y muchos mueren de hambre para pagar las deudas. Por ello se necesita más ayuda y condonar más deudas, ya que los ricos del mundo se hacen ricos sólo a expensas de los pobres. La asistencia y la condonación de deuda sacarán a los países pobres de la miseria.

Lo anterior está casi totalmente equivocado. La única parte verdadera es que las diferencias en los ingresos per cápita son enormes. Todo lo demás es falso. La globalización no es responsable de la pobreza del tercer mundo. Los culpables son los gobiernos corruptos e ineficientes de los países en desarrollo.

No hay prueba alguna de que una mayor apertura comercial aumente la pobreza, pero los globalifóbicos no permiten que los hechos interfieran con su ideología. Un mayor comercio enriquece a ambas partes de la operación. Incluso si la globalización aumentara las desigualdades, cosa que nadie ha demostrado de manera convincente, de todas maneras reduce la pobreza; es decir, el ingreso tanto del pobre como del rico aumenta cuando comercian (más el del rico, por supuesto, pero el pobre también gana). La alternativa antiglobalización es que ambas partes empobrezcan. Tal vez disminuya la desigualdad, pero la pobreza crece. ¿Qué tiene eso de atractivo?