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El alma ucraniana de Europa

BERLÍN – Este noviembre se celebra el primer aniversario del levantamiento del Euromaidán en Kiev. Grandes segmentos de la población de Ucrania -y, en especial, la gente joven- se levantaron en oposición al rechazo por parte del entonces presidente ucraniano Viktor Yanukovych a firmar el acuerdo de asociación del país con la Unión Europea (finalizado después de muchos años de negociaciones), en favor de sumarse a una unión aduanera con Rusia. Esto habría implicado un giro hacia el este para Ucrania, en el que el acceso a la Unión Euroasiática del presidente ruso Vladimir Putin habría descartado cualquier posibilidad de alguna vez formar parte de la UE.

En vista de la crisis actual de Ucrania, es importante tener en mente este punto de partida -la primera revolución pro-europea en el siglo XXI, generada por la oposición a la influencia rusa y a la corrupción e ineficiencia post-soviética.

Sucedieron muchas cosas desde entonces: Rusia lanzó una guerra no declarada, ocupando primero y anexando después a Crimea. En el este de Ucrania, el Kremlin siguió adelante con la guerra -que, en términos militares, parece imposible de ganar para las autoridades de Kiev- en la región de Donbas.

El objetivo de Rusia no es ocupar Ucrania militarmente, sino impedir la estabilización política y económica -una estrategia que podría incluir la secesión de facto de partes significativas del este de Ucrania-. Es más, Putin utilizará todas las herramientas a su disposición -inclusive, por supuesto, los suministros de energía- para presionar y extorsionar a Ucrania este invierno.