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¿Sirve una alianza militar árabe?

LONDRES – El acuerdo marco nuclear alcanzado recientemente por Irán y el P-5 (China, Gran Bretaña, Francia, Rusia y Estados Unidos) más Alemania representa un paso adelante en un importante reto a la seguridad en Oriente Próximo. Sin embargo, está surgiendo otro problema de seguridad a medida que algunos países árabes avanzan en la creación de una fuerza militar conjunta: ¿una alianza así empeorará o mejorará a la región, especialmente si se tiene en cuenta la actual división entre chiíes y suníes, que no hace más que ahondarse?

La coalición, encabezada por Arabia Saudita y en la que participan 9 países (como Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania), ya está realizando ataques aéreos contra los rebeldes hutíes de Yemen, que cuentan con el respaldo de Irán. El Líder Supremo iraní Ali Jamenei declaró que la intervención acabaría “arrastrando las narices de los sauditas por el suelo”. Y sin embargo, el presidente de Egipto, General Abdel Fattah el-Sisi, ha señalado que el mandato de la coalición se debe ampliar más allá de Yemen.

Pero, ¿cuál es ese mandato?

Desde el comienzo ya se pueden descartar unos cuantos objetivos. Por ejemplo, la democratización post-conflictos, dado que los regímenes árabes no tienen ni antecedentes ni conocimientos de construcción de democracias, y sus ejércitos no están dispuestos ni son capaces de ayudar en el proceso. De manera similar, se puede descartar la intervención humanitaria, debido no sólo a la falta de experiencia de la mayor parte de los regímenes árabes y su triste historial de violaciones a los derechos humanos, sino también porque ninguna de las declaraciones oficiales de la fundación de esta iniciativa conjunta ha sugerido ni de lejos que los derechos humanos fuera uno de sus intereses.