Vit Hassan/Flickr

Razones por las que Bill Gates se equivoca

NUEVO YORK – En su reseña del libro, lleno de errores y anticuado, de Nina Munk, Bill Gates abandona extrañamente el riguroso criterio a la hora de calibrar y evaluar que caracteriza la inestimable labor de su fundación. Se limita a aceptar la afirmación de Munk de que Aldeas del Milenio, proyecto de desarrollo en marcha en más de veinte países africanos, ha fracasado. En realidad, está prosperando.

Esa credulidad resulta desconcertante. El libro de Munk versa sobre una parte mínima de la primera mitad de un proyecto de diez años y sobre sólo dos de las doce aldeas y la autora no “pasó largas temporadas en las Aldeas del Milenio”. Munk pasó unos seis días al año por término medio –unos 36 días en seis años– visitando de verdad las aldeas y, por lo general, entre dos y tres días. Además, acudió a hacer un reportaje para la revista Vanity Fair sin formación ni experiencia en materia de salud pública, agronomía, economía o desarrollo africano.

Peor aún: las observaciones de Munk parecen con frecuencia haber sido, como mínimo, muy exageradas para darles un efecto narrativo. ¿De verdad cree Bill Gates que yo propugnaba determinados cultivos sin preocuparme de si había un mercado para ellos o que no tuve en cuenta la tributación nacional al asesorar constantemente a los dirigentes gubernamentales? Además, la dirección de las estrategias y las opciones agrícolas ha corrido a cargo de agrónomos africanos, algunos de los mejores de África... y que con frecuencia trabajan codo con codo con el propio personal agrícola de Bill en la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA).

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