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Para resolver el problema de la credibilidad de Europa

PARÍS – Mientras la zona del euro debate sobre cómo escapar de la trampa del estancamiento en la que se encuentra, una cuestión ha llegado a ser cada vez más importante: ¿pueden los gobiernos comprometerse de forma creíble a recortar el gasto en el futuro y eludir los recortes inmediatos? Por fortuna, la respuesta es positiva con alguna salvedad: hay formas de velar por que a la adaptación fiscal actual siga una consolidación más adelante.

El crecimiento y la inflación en la zona del euro siguen siendo demasiado flojos. La última evaluación del Banco Central Europeo es desoladora y su Presidente, Mario Draghi, no ha ocultado que el lado negativo es el de que sigue habiendo riesgos. El crecimiento del PIB nominal, es decir, el crecimiento real más la inflación, no superará el 1,5 por ciento este año y muy bien podría acabar peligrosamente próximo al uno por ciento.

Aunque la política monetaria ayuda, está próxima a alcanzar sus límites y la iniciativa del BCE de estimular el crédito prestando a los bancos comerciales con condiciones muy favorables no ha resultado eficaz, como se esperaba. Los bonos estatales a diez años calificados como AAA rinden actualmente un uno por ciento, aproximadamente, lo que indica que los mercados no esperan un fuerte rebote.

Se trata de una situación en la que la política fiscal debe acudir en socorro. Eso es precisamente lo que Draghi dijo en su discurso en la reunión anual de los banqueros centrales celebrada en Jackson Hole (Wyoming), a finales del pasado mes de agosto, y varios economistas han indicado que ya es hora de que la zona del euro organice una expansión fiscal temporal.