3

Una nueva visión para la India

NUEVA DELHI – El partido Bharatiya Janata de la India, liderado por Narendra Modi, ha irrumpido en el poder tras ganar su primera mayoría absoluta y reducir a la nada al antes dominante partido del Congreso, que se quedó con apenas 44 de las 543 bancas de la cámara baja. Si bien la economía titilante de la India fue la cuestión que predominó en la campaña, la victoria de Modi también implica una transformación importante por delante para la política exterior de la India. En otras palabras, una era de timidez y vacilación, rayando la parálisis, bajo la Alianza Progresista Unida (APU) liderada por el Congreso, ha llegado a su fin.

No son pocos los desafíos externos que enfrenta el nuevo gobierno de la India. Luego de asumir funciones en 2004, la APU echó a perder la posición positiva a nivel de seguridad nacional y política exterior que había logrado la gestión anterior del partido Bharatiya Janata (PBJ), ignorando asociaciones clave en su lucha por combatir de manera eficiente las luchas internas crónicas.

Por ejemplo, el Frente de Izquierda liderado por los comunistas, parte de la APU, frustró la implementación del trascendental acuerdo nuclear civil con Estados Unidos y socavó de manera consistente la creación de un proyecto de ley de responsabilidad nuclear equilibrado. Por cierto, ese proyecto de ley sigue languideciendo -una situación que Modi debería rectificar en lo inmediato.

Con su mayoría parlamentaria decisiva (282 escaños más otros 50 aproximadamente en manos de sus aliados), el PBJ tiene como mandato que Modi impulse una agenda de política exterior audaz y creativa. La cuestión es si Modi utilizará su capital político de manera efectiva para promover los intereses de la India.