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La década de decadencia de la India

NUEVA DELHI – El primer ministro indio, Manmohan Singh, que ha estado en dicho cargo desde 2004, recientemente dio lo que fue apenas la segunda conferencia de prensa de su mandato de cinco años, que se acerca rápidamente a un fin sin gloria. Dejando ver su anhelo de aprobación, Singh dijo a los periodistas que esperaba que la historia juzgara su administración con menos severidad que sus adversarios políticos.

Es improbable que lo anterior suceda, y eso en el mejor de los casos. El alguna vez grandioso Partido del Congreso de Singh, ahora está en un impasse político, que solo podrá superar si elimina su liderazgo dinástico destructivo. Después de más de medio siglo en el gobierno –gran parte de la vida moderna de la India como país independiente– la era de dominio del Partido del Congreso parece haber acabado.

Tal vez la señal más clara de decadencia del Partido ocurrió en diciembre, cuando obtuvo cuatro derrotas aplastantes en cuatro elecciones clave de asambleas estatales. En Rajasthan, el Partido del Congreso ganó 21 escaños, mientras que la segunda fuerza política más grande de la India, el Partido Bharatiya Janata (BJP) ganó 162. Esto representa un viraje enorme respecto de las elecciones de 2008, cuando el Partido del Congreso obtuvo 96 escaños, en comparación con los 78 obtenidos por el BJP.

Del mismo modo, en Nueva Delhi el Partido del Congreso se ha reducido a solo ocho escaños de setenta, tras quince años en el poder, incluso Sheila Dikshit, la gobernadora que ha tenido la más larga de las administraciones, perdió su escaño, en manos de un nuevo partido político. Solo en la pequeña provincia del noreste, Mizoram, el Partido del Congreso conservó su mayoría.