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La Nueva Política Monetaria de Japón

El mundo económico logró respirar mejor cuando el Banco de Japón anunció que incrementaría su base monetaria para dar impulso a la demanda. El mercado accionario japonés subió aproximadamente 10%, aunque ha caído un poco desde entonces. Las razones para preocuparse por Japón –la segunda economía más grande del mundo, detenida en total estancamiento por años– son muchas. A menos que su política monetaria cambie considerablemente, tanto Estados Unidos (EU) como Japón podrían caer en una recesión simultánea, creando riesgos para el mundo entero.

En los años 80, la economía japonesa no podía estar mal. El crecimiento económico era de 4% anual, mucho más rápido que el 3% anual de EU. En los 1990, sin embargo, el crecimiento de Japón promedió menos de la mitad del 3.4% de EU.

Hay dos explicaciones para el pobre desempeño económico de Japón. Una es que el país todavía sufre por el colapso de una burbuja financiera sucedido a finales de los 80. El acentuado declive de los mercados accionario e inmobiliario a finales de los ochenta e inicios de los noventa dejó muchas bancarrotas financieras y un sistema bancario débil lleno de malos préstamos. El gobierno japonés ha sido más bien ineficaz para limpiar el desorden, por ejemplo, retrasando por casi una década la recapitalización de los bancos nipones.

La segunda explicación es que la estructura económica del país asiático se rigidizó porque los intereses creados, sobre todo en los sectores construcción y servicios, obstaculizaron los cambios estructurales. La parálisis política también contribuyó a la falta de cambio estructural.