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La nueva y modélica dirección política del Japón

AMSTERDAM – Entre las horrorosas noticias que llegan del Japón, resulta fácil que pase inadvertido el establecimiento de nuevas normas de dirección política... en parte porque los medios de comunicación japoneses siguen los hábitos antiguos de criticar automáticamente la forma como están afrontando el desastre los funcionarios y muchos periodistas extranjeros, que carecen de perspectiva, se limitan a copiar ese tono crítico, pero, en comparación con el período posterior al catastrófico terremoto de Kobe de 1995, cuando las autoridades parecieron lavarse las manos respecto de los sufrimientos de las víctimas, la diferencia no podría ser mayor.

Esta vez, el gobierno del Partido Democrático del Japón (PDJ) del Primer Ministro, Naoto Kan, está esforzándose al máximo, con una intensa participación sin precedentes de su gabinete y grupos de misiones especiales recién constituidos. El propio Primer Ministro aparece periódicamente en la televisión con funcionarios competentes y vestido con el traje de faena común entre los ingenieros japoneses.

En 1995, los ciudadanos de Kobe liberados de entre los escombros recibían atención, si pertenecían a grandes empresas o grupos religiosos. Los que no eran de esa condición debían valerse más que nada por sí mismos. Era un reflejo de un criterio corporativista y feudal, en el que la relación directa entre el ciudadano y el Estado no desempeñaba papel alguno. Esa desatención gubernamental de las víctimas del terremoto de Kobe, condenada de forma generalizada, fue una de las causas mayores de indignación pública que contribuyó a popularizar el movimiento de reforma del que surgió Kan.

Lamentablemente, hoy los medios de comunicación japoneses están pasando por alto ese marco histórico. Por ejemplo, el periódico Nihon Keizai Shimbun lamentó recientemente las deficiencias de la reacción del gobienro de Kan, al subrayar las inadecuadas líneas de mando desde el gabinete hasta los funcionarios encargados de operaciones de rescate y suministro, pero no señaló que esa defectuosa coordinación, relacionada con la falta de formulación de políticas centradas en el gabinete, fue precisamente la deficiencia principal del sistema político del Japón que los fundadores del PDJ se propusieron superar.