0

Japón debe poner fin a su silencio

Una encuesta reciente muestra que el 68% de los japoneses creen que los EU e Inglaterra no deben atacar a Iraq. Sin embargo, en los debates en la Dieta, nuestro parlamento, ni el primer ministro Koizumi ni el ministro de asuntos exteriores hacen más que dar respuestas tibias como que "Japón no puede responder a una situación hipotética"; o "Japón no puede asumir una postura definitiva sin evaluar los resultados de las inspecciones"; y "Es del interés nacional de Japón no declarar si apoya o no el uso de la fuerza". Pero Japón ya no puede darse el lujo de mantenerse callado o de ser vago acerca de la creciente inseguridad global, como lo demuestra la crisis en la vecina península coreana.

¿Por qué Japón se muestra tan ajeno en cuestiones internacionales? El país ha dependido totalmente de los EU para sus necesidades de seguridad por más de cincuenta años, y el gobierno japonés esencialmente cree que no tiene opción más que estar de acuerdo con ellos o mantenerse callado.

En efecto, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón ha evitado un debate a fondo sobre el marco de seguridad nacional del país, en el que Japón tuviera el valor de no estar de acuerdo con los EU. Por supuesto, la mayoría de los políticos, comentaristas y académicos comprenden la necesidad de esa postura, y la característica japonesa de tratar de evitar los asuntos controversiales refuerza ese silencio, lo que complica todos los problemas de política exterior.

Pero en momentos como este, en el que asuntos como los esfuerzos de Corea del Norte para obtener armas nucleares y la posible guerra encabezada por los EU en contra de Iraq generan intensos debates en la comunidad internacional, el público japonés también está inmerso en discusiones cotidianas sobre lo que Japón debe de hacer. Sólo el gobierno se niega terminantemente a participar en el debate o a proponer alguna acción.