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El pivote de Shinzo Abe en Asia

LONDRES – En el transcurso del pasado año, las relaciones entre las tres economías más exitosas del este de Asia -Japón, Corea del Sur y China- han estado mejorando, lenta pero sostenidamente. Es algo notable, ya que sus vínculos entre sí nunca han sido fáciles o tranquilos. La historia del siglo XX y sus rivalidades de más larga data dan cuenta de ello.

Este agosto, cuando el primer ministro japonés, Shinzo Abe, brinde un discurso importante en la celebración del 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, tiene la oportunidad de acelerar el acercamiento o bien de interrumpirlo. Considerando su pedigrí derechista y sus opiniones revisionistas sobre la historia en tiempos de guerra de Japón, la región se está preparando para un nuevo episodio de turbulencia diplomática en torno a su discurso.

Abe debería recordar que está en sus facultades generar un resultado diferente. Y, aunque directamente no ofrecer un discurso podría haber sido la decisión más prudente, todavía puede aprovechar la ocasión para reforzar una imagen de su país como una fuerza positiva en Asia. Debería esforzarse por presentar a Japón como un país fuerte que mira hacia adelante y no hacia atrás, y que quiere contribuir al desarrollo económico, la paz y la seguridad en todo el mundo -y especialmente dentro de Asia.

En los años 1960 y 1970, después de que la economía de Japón se había recuperado, el país lidiaba con su historia de tiempos de guerra convirtiéndose, en gran parte, en un donante generoso de ayuda externa en toda Asia, incluida China. Abe debería colocar este tipo de generosidad de espíritu y acción en el centro de su discurso.