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Las estudiantes nigerianas cerca de usted

CAMBRIDGE – El secuestro de cientos de jóvenes nigerianas por el grupo radical islámico Boko Haram ha ocupado los titulares noticiosos durante semanas. La comunidad mundial siente indignación ante la violación de principios y sensibilidades fundamentales: la prohibición de la esclavitud, la protección de la integridad personal, la obligación de proteger a los menores y el derecho de las adolescentes a recibir educación y escoger con quién y cuándo casarse.

Sin embargo, la presencia de jóvenes prostitutas en las calles de las ciudades occidentales apenas genera reacciones. De hecho, la mayoría simplemente evita el contacto visual con ellas y los medios apenas mencionan el tema.

Cada año, miles de chicas nigerianas son atrapadas por mercenarios fanáticos que las obligan a prostituirse, a menudo en los mismos países ricos que hoy ofrecen magnánimamente su ayuda  al gobierno de Nigeria. Seis de cada diez víctimas del tráfico humano en Occidente proceden de Nigeria, como también al menos un 60% de las trabajadoras sexuales de Bélgica e Italia. En Europa, América del Norte, Rusia y Oriente Próximo estas jóvenes están a la vista de todo el que se tome la molestia de mirarlas, y así ha sido por décadas.

¿Por qué nadie está indignado? La inconsistencia tiene sus raíces en las circunstancias de las niñas: las estudiantes son víctimas inocentes que piden angustiosamente protección, mientras que las menores trabajadoras sexuales son inmigrantes ilegales a las que se deporta en cuanto se las atrapa.