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Marx y el Turco mecánico

BERFKELEY – El economista Suresh Naidu me comentó en cierta ocasión que la teoría económica de Karl Marx tenía tres grandes problemas. En primer lugar, Marx pensaba que una mayor acumulación de inversión y capital reducía el valor de la mano de obra para los empleadores y, por tanto, también la capacidad de negociación de los trabajadores. En segundo lugar, no acabó de entender que el aumento de los niveles de vida materiales y reales para la clase trabajadora podía perfectamente ir acompañado de un aumento de la tasa de explotación, es decir, un porcentaje menor de los ingresos para la mano de obra, y, en tercer lugar, Marx estaba obsesionado con la teoría del valor-trabajo.

Los problemas segundo y tercero siguen siendo enormes errores de análisis, pero, si bien la creencia de Marx de que el capital y la mano de obra eran substitutivos, no complementarios, era un error ya en su época y lo fue durante más de un siglo después, puede no serlo actualmente.

Veámoslo así. Los seres humanos tienen cinco competencias básicas por lo que se refiere al mundo del trabajo:

  • Mover cosas con músculos potentes.
  • Manipular hábilmente cosas con músculos reducidos.
  • Utilizar nuestras manos, bocas, cerebro, ojos y oídos para velar por que los procesos y procedimientos en marcha se produzcan del modo debido.
  • Participar en la reciprocidad y la negociación sociales para mantenernos a todos orientados en la misma dirección.
  • Idear cosas nuevas –actividades que producen resultados necesarios, cómodos o lujosos– para que las hagamos.

Las dos primeras opciones comprenden puestos de trabajo que por lo general consideramos propios de los “trabajadores manuales”. Gran parte de las otras tres opciones encarnan puestos de trabajo que por lo general consideramos propios de los “trabajadores no manuales”.