ALBERTO PIZZOLI/AFP/Getty Images

El giro de Italia contra Europa

BOLONIA – Hace menos de dos meses que el populista Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la Liga (de derecha) formaron gobierno en Italia, así que todavía es demasiado pronto para saber en qué políticas concretas se convertirá la retórica de campaña de la coalición. De hecho, es posible que sus contradicciones internas limiten su acción legislativa o incluso provoquen su caída (tal vez antes de las elecciones de mayo de 2019 para el Parlamento Europeo).

Pero no es demasiado pronto para ver lo que implica la postura antieuropea del gobierno italiano respecto de Europa. Para la dirigencia de la Unión Europea, que observa desde Bruselas, la dinámica política que la coalición M5E/Liga ha puesto en marcha puede resultar mucho más trascendente que cualquiera de sus políticas concretas.

La coalición M5E/Liga es el primer caso de un gobierno abiertamente contrario a la UE que llega al poder en uno de los estados fundadores del bloque. Aunque su postura radical es, en parte, respuesta al deslucido desempeño de la economía italiana en las últimas dos décadas, esta clase de política antisistema ha prendido también en otros países europeos a los que les ha ido mucho mejor. Lejos de ser una excepción, Italia puede ser preanuncio de lo que aguarda a muchos otros países, especialmente después de las elecciones de la UE.

Apenas llegado al poder, el nuevo gobierno italiano adoptó una política de mano dura contra la inmigración. Matteo Salvini, líder de la Liga y actual ministro del interior, fustigó a la UE por dejar a Italia sola frente a la llegada de solicitantes de asilo. La retórica de Salvini suele ser racista e incendiaria, pero algo de razón tiene cuando dice que la crisis de los refugiados demanda una solución colectiva. El evidente fracaso de la UE en este tema ha dado argumentos a sus críticos.

Por ahora, el desafío de Italia a la UE en política migratoria obligó a los estados miembros “centrales”, como Alemania, a empezar a considerar la búsqueda de soluciones negociadas al problema. Pero una estrategia cooperativa realmente viable parece todavía muy lejana.

Es decir que lo más probable es que los gobiernos que simpatizan con la postura de Salvini sigan aplicando unilateralmente políticas que pueden poner en riesgo el sistema Schengen (que hace posible viajar por la mayor parte de la UE sin mostrar el pasaporte). Puede que destruir esta institución fundacional de la UE no sea el objetivo declarado de Salvini, pero es evidente que sus acciones van en esa dirección.

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En tanto, en materia de política económica, el nuevo gobierno italiano ha introducido el “decreto dignità” (dignidad), que revierte algunas de las reformas del mercado laboral implementadas por el gobierno de centroizquierda del ex primer ministro Matteo Renzi. En concreto, la nueva norma dificulta el despido de trabajadores con contrato permanente y limita la contratación temporal sucesiva.

Un análisis técnico realizado por el Instituto Nacional de Previsión Social (un organismo estatal) predice que la nueva norma provocará destrucción neta de empleo, con efecto negativo sobre el presupuesto nacional. La respuesta del gobierno a estas conclusiones fue amenazar con despedir al presidente del INPS.

El ataque del gobierno M5E/Liga a la independencia del servicio civil da una idea de lo que viene. Ya hay un conflicto más amplio dentro de la coalición en torno a cómo reconciliar programas de política económica de izquierda y de derecha, dentro de los límites marcados por las reglas fiscales de la UE (que el actual ministro de finanzas, Giovanni Tria, pretende seguir cumpliendo). Este conflicto puede tornarse crítico si la coalición avanza en sus propuestas de ingreso ciudadano, reforma jubilatoria y rebajas impositivas.

Aunque los objetivos inmediatos del gobierno se centran en cuestiones internas, sus políticas pueden tener profundas consecuencias para la UE en general. Como ya hemos visto en el caso de la política para los refugiados, lo más probable es que el gobierno adopte una actitud de confrontación con la UE cada vez que pueda. Al fin y al cabo, cuestionar a la UE va bien con las bases electorales de ambos partidos de la coalición, y otros gobiernos (en particular los de Hungría y Polonia) ya han demostrado la eficacia de culpar a Bruselas por los fracasos internos.

Pero ¿hacia dónde apunta esto? Por un lado, la agresividad del gobierno italiano puede interpretarse como una táctica de negociación frente a la UE; por el otro, como una estrategia política para las próximas elecciones de la UE. Es posible que, como los resurgentes partidos nacionalistas de otros estados miembros, la coalición M5E/Liga esté tratando de impulsar la conversión de la UE en una federación más laxa, con restitución de atribuciones importantes a los gobiernos nacionales.

Pero eso aumentaría la inestabilidad de la eurozona; sin reglas compartidas y políticas presupuestarias coordinadas, la moneda común es totalmente insostenible. Aunque los líderes del M5E y de la Liga no están pidiendo una salida de la eurozona y mucho menos de la UE, su agenda “interna” dañará inevitablemente los cimientos del bloque.

La UE debe prepararse. Estamos a punto de ver cuánto daño puede hacer la implementación de un programa de antagonismo con la UE en un estado miembro importante. Italia es la prueba de que sin avances hacia una “unión cada vez más estrecha”, una desintegración silenciosa puede estar a la vuelta de la esquina.

Traducción: Esteban Flamini

http://prosyn.org/lwKBJK6/es;

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