moisi170_THOMAS COEXAFP via Getty Images_israelelectionnetanyahuposter Thomas Coex/AFP via Getty Images

La fatiga democrática de Israel

JERUSALÉN – Si hay un país occidental que está sufriendo disfunción democrática, es Israel. Tras un nuevo fracaso de la dirigencia política del país para formar gobierno después de la última elección parlamentaria en septiembre, los votantes volverán a las urnas en marzo de 2020 por tercera vez en menos de un año. Pero con la intensidad y polarización de la política de Israel y la gran proporcionalidad de su sistema electoral, ¿qué puede esperarse de la próxima elección nacional excepto más parálisis?

El primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, siempre se vio a sí mismo como un Winston Churchill israelí: el salvador supremo de un pueblo confrontado a la presunta amenaza de un nuevo Holocausto por parte de un Irán nuclearizado. Pero ahora, le gustaría más ser émulo del actual primer ministro británico Boris Johnson y obtener una clara mayoría parlamentaria con una combinación de mendacidad decidida por su parte y cansancio por parte del electorado.

Además, a Netanyahu todavía le quedan algunas cartas por jugar. Muchos votantes israelíes de ascendencia rusa sueñan con un “Putin israelí”, un gobernante fuerte de temperamento autoritario, y es probable que “Bibi” sea el más indicado. Pero en lo profundo, una mayoría de los israelíes piensan que la era post-Netanyahu ya empezó, y que el primer ministro quiere permanecer en el poder tanto para evitar el riesgo de ir a prisión por presuntos delitos de corrupción como para salvar a su pueblo.

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