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Israel y la OTAN – Entre la membrecía y la asociación

MADRID – La idea de integrar a Israel a la OTAN con frecuencia ha sido promovida como un cebo para alentar al estado judío a hacer las concesiones necesarias para un acuerdo de paz árabe-israelí. Y algunos líderes israelíes –el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Liberman, por ejemplo- están convencidos de que sumarse a la OTAN funcionaría como un elemento de disuasión vital contra Irán.

Sin embargo, es altamente improbable que la plena integración de Israel a la Alianza sea factible desde el punto de vista de la OTAN. A la Alianza no le gustaría tener que aplicar el Artículo 5 de la carta de la OTAN, que obligaría a sus miembros a pelear por Israel si éste fuera atacado por alguno de sus muchos enemigos potenciales en una región endémicamente peligrosa.

Tampoco resulta claro que pertenecer a la Alianza sea algo que le interese demasiado a Israel, un país cuya doctrina de defensa siempre ha estado basada en la confianza en sí mismo y la libertad de maniobra en cuestiones de seguridad. La alianza de palabra de Israel con Estados Unidos es una alternativa más conveniente.

La cooperación e incluso una asociación con la OTAN –una etapa interina que potencialmente podría derivar en una membrecía- es otra cuestión. A pesar del proceso de paz estancado y del efecto adverso que está teniendo el conflicto de Israel con los palestinos en su posición internacional, la OTAN e Israel han fortalecido cada vez más su cooperación en los últimos años. Esto es funcional a los intereses de ambas partes.