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Israel después de Goldstone

TOLEDO – La situación azarosa de Israel como consecuencia del informe del juez Richard Goldstone donde se lo acusa de crímenes de guerra en Gaza, y el subsiguiente respaldo del informe por parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, trae a la mente la reacción del vicepresidente de Estados Unidos Spiro Agnew ante la acusación en su contra por cargos de corrupción en 1973: "Los bastardos cambiaron las reglas, pero nunca me avisaron".


De hecho, las reglas han cambiado, e Israel no puede decir que no fue advertido de que ésta es una era en la que el derecho internacional y la justicia universal se están promoviendo de manera convincente como los pilares de un orden mundial mejorado. Ese no era el caso cuando estalló el conflicto árabe-israelí hace más de 60 años. Ahora, en cambio, la comunidad internacional está comprometida a escudriñar cómo se llevan a cabo las guerras, y no se permitirá que los crímenes de guerra no reciban castigo.

O así deberían ser las cosas. Desafortunadamente, las nuevas reglas, en realidad, se aplican sólo a aquellos países que no son potencias mundiales. El Consejo de Derechos Humanos de la ONU no se habría atrevido a poner a Rusia en el banquillo de los acusados por devastar Grozny, la capital de Chechenia, o a China por reprimir brutalmente al pueblo del Tíbet y a la minoría musulmana uigur.

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  1. solana114_FADEL SENNAAFP via Getty Images_libyaprotestflag Fadel Senna/AFP via Getty Images

    Relieving Libya’s Agony

    Javier Solana

    The credibility of all external actors in the Libyan conflict is now at stake. The main domestic players will lower their maximalist pretensions only when their foreign supporters do the same, ending hypocrisy once and for all and making a sincere effort to find room for consensus.

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