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Los nuevos problemas del nuevo Oriente Medio

BERLÍN – Cuando estallaron las hostilidades en Gaza el mes pasado, pareció que se repetía la misma historia de siempre. El mundo volvió a presenciar una sangrienta y absurda oleada de violencia entre Israel y Hamás, en la que las víctimas principales fueron civiles inocentes mutilados y muertos en los dos bandos.

Sin embargo, esta vez las cosas no eran lo que parecían, porque Oriente Medio ha experimentado un cambio importante en los dos últimos años. El epicentro político de esa turbulenta región ha pasado del conflicto entre Israel y los palestinos al golfo Pérsico y la lucha por el dominio regional entre el Irán, en un lado, y, en el otro, Arabía Saudí, Turquía y ahora Egipto. En la lucha entre los poderes chiíes y suníes de la región, el antiguo conflicto de Oriente Medio ha pasado a ser un asunto menor.

Hoy, el enfrentamiento fundamental en esa lucha de poder es la guerra civil de Siria, donde todos los participantes principales de la región están representados directa o indirectamente, porque allí es donde se decidirá en gran medida la batalla por la hegemonía regional. Lo que está claro es lo siguiente: el Presidente de Siria, Bashar El Asad y su base de poder chií/alauí no podrá mantenerse en el poder contra la mayoría suní del país y la región en conjunto. La única cuestión es la de cuándo caerá el régimen.

Cuando así sea, será una importante derrota para el Irán, pues no sólo entrañará la pérdida de su principal aliado árabe, sino que, además, pondrá en peligro la posición de su cliente, Hezbolá, en el Líbano. Al mismo tiempo, una variante de los Hermanos Musulmanes tomará el poder en Siria, como ha ocurrido u ocurrirá en todo Oriente Medio a consecuencia del “despertar árabe”.