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El evangelismo islámico

Muchos creen que el resurgimiento religioso y el radicalismo político entre los musulmanes que residen en Occidente reflejan las tradiciones y conflictos del Medio Oriente o el mundo musulmán en general. Pero el salafismo (radicalismo religioso fundamentalista) islámico es, sobre todo, una consecuencia de la globalización y occidentalización del Islam y, en términos más generales, de la separación entre cultura y religión.

Todas las formas de fundamentalismo religioso se basan en la noción de una religión "pura" e independiente de las variaciones e influencias culturales. El resurgimiento actual del Islam comparte el dogmatismo, el comunitarismo y el escrituralismo de los movimientos evangélicos estadounidenses: ambos rechazan la cultura, la filosofía e incluso la teología, en favor de una lectura literal de los textos sagrados y una comprensión no intermediada de la verdad a través de la fe individual.

Los libros publicados recientemente en Occidente reflejan esto, con títulos como ¿Qué es el Islam?, ¿Qué significa ser musulmán? y ¿Cómo vivir el Islam? Es fácil ayunar durante el Ramadán en Afganistán, Pakistán y Egipto, aunque uno no lo desee. Pero un musulmán que vive en Europa se enfrenta a la necesidad de objetivizar la religión. Los ulemas (académicos religiosos) no tienen utilidad para los creyentes que deben buscar criterios puramente religiosos que ya no están ligados a una cultura determinada.

El verdadero problema no es una pregunta teórica acerca del Islam, sino la preocupación acerca de las prácticas religiosas de los musulmanes. Las formas de religiosidad del Islam actual son más o menos las mismas que las que se encuentran en el catolicismo, el protestantismo e incluso el judaísmo. Los creyentes contemporáneos insisten más en la fe personal y en la experiencia espiritual individual. Tales creyentes "vueltos a nacer en la fe" reconstruyen sus identidades a través de su redescubrimiento de la religión.