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El imperativo democrático del islam

La elección de Mahmud Abbas en Palestina y las próximas elecciones en el Iraq, que se celebrarán el 30 de enero, han situado la cuestión de la compatibilidad del islam con la democracia en el centro de la agenda del mundo. El Jeque Dia al-Shakarchi, destacado teólogo chií, sostiene que la democracia no sólo es compatible con el islam, sino que, además, es esencial para él.

Durante los 25 últimos años, el islam ha desempeñado un papel cada vez más influyente en la política y no sólo en el mundo islámico y el islam político se ha expresado con frecuencia mediante el radicalismo y el terror. Musulmanes y no musulmanes no siempre han convenido en cuanto a su grado de compatibilidad con el islam auténtico.

La interpretación del islam varía en gran medida entre musulmanes devotos, moderadamente religiosos y no practicantes, como también entre eruditos, partidos políticos y organizaciones islámicos. Incluso los expertos y críticos occidentales del Islam sostienen opiniones diferentes. En términos generales, hay dos imágenes opuestas del islam: un islam pacífico, que se presta al diálogo y a la coexistencia, y un islam fundamentalista, que es militante e incluso terrorista.

Existe una generalizada apreciación errónea según la cual los textos sagrados del islam están escritos de tal modo, que justifican ambas interpretaciones, pero, en mi opinión, la razón de que existan interpretaciones diferentes –y con frecuencia contradictorias- es un planteamiento incompetente e incompleto que separa los textos concretos de su contexto y los interpreta sin una comprensión completa del espíritu auténtico del Corán.