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¿Está Obama perdiendo a Irak?

BAGDAD – La política sobre Irak de la administración Obama se encuentra en estado caótico. Siete meses tras las elecciones nacionales iraquíes, Estados Unidos ha negado públicamente haber tomado partido en los forcejeos para determinar quién será Primer Ministro. Sin embargo, EE.UU. apoya en privado a quien está actualmente en el cargo, Nouri al-Maliki.

Estados Unidos ha ejercido una enorme presión diplomática sobre los vecinos árabes de Irak para que acepten otro periodo de Maliki. La mayoría se ha negado. Inicialmente, los estadounidenses apoyaron a Maliki para evitar que el bloque sadrista obtuviera acceso al poder, pero le ha salido el tiro por la culata, ya que los sadristas son el único grupo que lo apoya, aparte de su propia coalición chií.

Una perturbadora consecuencia de la diplomacia de Estados Unidos es el hecho de que ha reforzado el papel de Irán en Irak, ya que Maliki es el candidato que los iraníes prefieren como Primer Ministro. Así, en los momentos mismos en que EE.UU. encabeza una campaña global para aislar a Irán debido a su programa nuclear, está fortaleciendo la posición iraní en la región.

La disputa entre EE.UU. e Irán no se limita al problema nuclear. Los esfuerzos estadounidenses por reiniciar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos se han enfrentado a la rotunda oposición de Irán, que mantiene su política de 30 años de oponerse a toda iniciativa que promueva la paz en la región. Irán ejerce una importante influencia sobre actores estatales y paraestatales cuyo apoyo es indispensable para alcanzar una paz de largo plazo en Oriente Próximo.