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¿Ha regresado el militarismo japonés?

La conducta salvaje de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, y las represalias nucleares de los aliados en Hiroshima y Nagasaki, sentaron las bases para el pacifismo impuesto por los EU que ha reinado desde el final de la guerra. Las Fuerzas de Autodefensa (FAD) que surgieron en la década de los cincuenta estaban diseñadas (en teoría) sólo para proteger a Japón de algún ataque. Las misiones ofensivas quedaron prohibidas por la constitución.

Pero ahora Japón tiene en el primer ministro Junichiro Koizumi a un líder que quiere que su país sea más activo militarmente. Koizumi tiene mayoría en ambas cámaras de la Dieta, el parlamento japonés, y a pesar de la popularidad duradera del pacifismo, tiene la intención de que las FAD sean capaces de llevar a cabo la "autodefensa preventiva", un tipo de acción ofensiva en todo menos el nombre. Esa propuesta está uniendo a los partidos de oposición en su contra.

En efecto, el envío de fuerzas de paz japonesas bajo mandato de la ONU a Camboya en 1992 (la primera vez que las FAD, con 240,000 efectivos, emprendieron una misión en el exterior) fue objeto de amargas discusiones. Si bien el apoyo logístico que dieron los buques de guerra japoneses durante el reciente conflicto afgano fue una operación sin riesgo, ese puede no ser el caso de la última operación de las FAD, la participación en la reconstrucción de las "zonas pacificadas" en Iraq.

La voluntad creciente de Japón de mostrar su fuerza en el exterior se refleja en el rostro cambiante de las FAD. El gobierno de Koizumi planea añadir dos nuevos buques de guerra de 13,500 toneladas capaces de transportar helicópteros y de llevar aviones de despegue vertical para atacar territorio enemigo. De manera similar, se reclutará una unidad de comandos de 6,000 hombres no sólo para enfrentarse a episodios de terrorismo interno, sino para conformar el elemento aerotransportado de los nuevos escuadrones de helicópteros en los buques de guerra.