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¿Es el oro una buena cobertura?

CAMBRIDGE – Mientras caminaba por el aeropuerto de Dubai hace poco, me impresionó la cantidad de viajeros que compraban monedas de oro. No era una reacción a los problemas financieros de Dubai; más bien se unían a la fiebre por comprar este metal antes de que los precios aumenten todavía más, reacción que ha hecho que su precio haya subido de $400 la onza en 2005 a más de $1100 en diciembre de 2009.

La compra de oro por parte de particulares va mucho más allá de las tiendas de aeropuertos y otros lugares donde se venden monedas de oro. Además de comprar monedas acuñadas por varios gobiernos, hay gente que está comprando barras de un kilo, fondos transados en bolsas que representan propiedad sobre oro físico, futuros en oro, y acciones en compañías auríferas que ofrecen una posición apalancada sobre el precio futuro del metal dorado.

Entre quienes compran oro se encuentran no sólo particulares, sino también sofisticadas instituciones y fondos soberanos. Hace poco, el gobierno de la India compró 200 toneladas de oro al Fondo Monetario Internacional.

Muchos de quienes compran oro quieren una cobertura contra el riesgo de inflación o posibles bajas en el valor del dólar u otras monedas. Ambos son riesgos potenciales serios para los que vale la pena tener una cobertura preventiva. Aunque en la actualidad la inflación es baja en Estados Unidos, Europa y Japón, los hogares y los inversionistas institucionales tienen razones para temer que los bajos tipos de interés y la amplia creación de reservas por parte de los bancos pueda producir inflación cuando se afirme la recuperación. Y el dólar a la baja, que ha perdido más del 10% de su valor con respecto al euro en los últimos 12 meses, es una causa legítima de inquietud para los inversionistas no estadounidenses que poseen esta moneda.