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¿Europa está haciendo todo mal?

BARCELONA – Los países en la llamada “periferia” de la eurozona (Grecia, España, Portugal, Irlanda y tal vez algunos otros) necesitan llevar a cabo ajustes complementarios que se suelen discutir por separado pero que, en realidad, deben abordarse de manera conjunta. De hecho, para sanear estas economías, se necesitan tres tipos diferentes de ajustes: entre la eurozona y el mundo, entre la periferia y el centro de la eurozona y entre deuda e ingreso en los países periféricos altamente endeudados, particularmente Grecia.

Las soluciones en cada caso son tan claras como compleja su implementación. Primero, para aliviar la presión en los países periféricos (al menos en parte), la eurozona debe exportar algunos de los ajustes necesarios a través de una depreciación significativa del euro, cosa que ya está sucediendo. Este es el ajuste entre la eurozona y el mundo.

Segundo, para recuperar competitividad, el ajuste entre la periferia y el centro de la eurozona exige achicar el diferencial de inflación que se acumuló durante la bonanza de flujo de capitales previa a 2008. En países como Grecia y España, esto representó aproximadamente el 14% del PBI tras el lanzamiento del euro.

Último pero no menos importante, el ajuste entre deuda e ingreso se puede ver favorecido, con el tiempo, por una mayor inflación general en la eurozona. Pero cada vez resulta más evidente que alinear la carga de la deuda con las capacidades de pago de los países en problemas requiere, al menos en algunos casos (sobre todo en Grecia, nuevamente), un proceso ordenado de reestructuración de la deuda.