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Irlanda vota, Europa espera

MAYNOOTH, IRLANDA – El 12 de junio, los votantes irlandeses votarán el Tratado de Lisboa de la Unión Europea, el instrumento destinado a mejorar la eficiencia y legitimidad del bloque compuesto actualmente por 27 miembros. Irlanda es el único país en someter el Tratado a un referéndum -todos los otros estados miembro han optado por ratificar el Tratado a través de sus parlamentos- y todo indica que el resultado será ajustado.

Para el nuevo gobierno del primer ministro Brian Cowen, el riesgo es que un “No” al Tratado de Lisboa entorpezca a su administración en sus inicios. Para la UE, el rechazo irlandés del Tratado probablemente desataría un período prolongado de inestabilidad, y tal vez incluso el fin de un proceso de integración europea tal como está constituido en la actualidad.

En 2001, los votantes irlandeses rechazaron el Tratado de Niza, lo que sumió a la UE en un período prolongado de crisis e introspección, que sólo terminó con el acuerdo sobre el llamado Tratado Constitucional en 2005. Casi de inmediato, sin embargo, los votantes franceses y holandeses rechazaron ese Tratado, haciendo que las negociaciones volvieran al casillero de partida. Ahora, después de un extenso y difícil período de reflexión y negociación, aquellos esfuerzos pueden estar nuevamente en peligro.

La campaña por el “No” ha sido briosa, e involucró a un grupo variopinto de marxistas envejecidos, manifestantes anti-globalización, euroescépticos tradicionales y “soberanistas” obsesivos. Han intentado capitalizar el vacío de conocimiento en Irlanda con respecto a los asuntos de la UE y la relativa demora de parte del bando del “Sí” para movilizarse.