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Las decisivas elecciones del Iraq

BLOOMINGTON – Los iraquíes acudirán a las urnas el 7 de marzo por segunda vez para elegir un nuevo Parlamento conforme a su Constitución de 2006. Muchos politólogos consideran que las segundas elecciones generales, y no las primeras, son la puesta a prueba más importante de una nueva democracia. En ese caso, estas elecciones parece presagiar malos tiempos por venir.

La situación de la seguridad en el Iraq se ha deteriorado dramáticamente en los seis últimos meses. Aunque gran parte de la violencia habida en el Iraq en los seis últimos años ha sido aleatoria, destinada a blancos fáciles, como, por ejemplo, mercados y restaurantes, su naturaleza cambió el verano pasado.

El 19 de agosto de 2009, sexto aniversario del atentado con bombas que mató al representante de las Naciones Unidas en Bagdad, se produjo una serie de ataques espectaculares. El blanco de aquellos atentados y otros posteriores fue el Estado iraquí y su infraestructura, incluidos los ministerios de Hacienda y Asuntos Exteriores y oficinas judiciales y municipales. Además, como las tropas de los Estados Unidos han dejado de ocupar posiciones prominentes, ha aumentado la violencia diaria de la variedad más aleatoria.

También de mal presagio ha sido la prohibición de centenares de candidaturas por supuestas vinculaciones con el Partido Baas, que indica una vuelta a la política sectaria y podría volver a encender una guerra civil sectaria. Entre aquellos cuyas candidaturas han sido prohibidas figuran el actual ministro de Defensa y varios diputados al Parlamento. El mensaje de los aliados del Irán en el Iraq, que dominan el proceso de desbaasización, está claro. Mientras que algunos chiítas que fueron aliados destacados del régimen baasista ocupan cargos de gran influencia en el “nuevo” Iraq, los suníes nunca sabrán cuándo quedarán excluidos de dicho proceso, sobre todo si llegan a ser demasiado poderosos.