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Los delincuentes del pensamiento de Irán

Mi amigo, el intelectual Kian Tajbakhsh está encarcelado en Irán por ser un intelectual. No ha tenido acceso a un abogado, ni visitas desde que lo encarcelaron por espionaje y por socavar al Estado. En resumen, si actualmente viven en Irán, los intelectuales son los nuevos terroristas.

Como en la Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin, los proveedores de ideas, información y emociones son los enemigos en el Irán del Presidente Mahmoud Ahmadinejad, especialmente si las personas que exponen tales ideas trabajan para una organización extranjera. Y, gracias al ejemplo que pone Irán, esa tendencia está proliferando por todo el mundo musulmán.

Tajbakhsh, un académico, científico social y planificador urbano respetado a nivel internacional y ciudadano al mismo tiempo de Irán y de Estados Unidos, ha languidecido desde el 11 de mayo en la cárcel de Evin en Teherán –célebre por los casos documentados de tortura y abusos contra los presos.

Me quedé impresionado la semana pasada cuando lo vi en la televisión local iraní, pálido y demacrado, haciendo una confesión falsa que habría hecho sonrojar a los fiscales soviéticos. De hablar suave, maneras amables, considerado y con un magnífico sentido del humor, Tajbakhsh es representado por el gobierno iraní como un lobo hambriento que se dispone a devorar al régimen.