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Las opciones de Irán

Berlín -- Con el presidente Bush en Europa haciendo que los líderes de la UE acuerden endurecer las sanciones de la ONU contra Irán, y frente al actual debate entre John McCain y Barack Obama sobre si Estados Unidos necesita o no dialogar con los gobernantes de Irán, la cuestión del programa nuclear iraní se está recalentando. Los iraníes, para sorpresa de nadie, están observando este debate con interés. Necesitan hacer algo más que observar.

La elite política de Irán ve a Estados Unidos, más que a Europa, como su contraparte internacional apropiada. Sólo Estados Unidos puede darle a la Republica Islámica las garantías de seguridad que desea ardientemente. Estados Unidos, de hecho, debería estar preparado, llegado el caso, para brindar este tipo de garantías si quiere que Irán interrumpa las partes más sospechosas de su programa nuclear.

Pero Irán debe hacer su parte para que cualquier diálogo futuro con Estados Unidos resulte un éxito. En conversaciones con miembros de la comunidad política de Irán, siempre me asombra que la resolución del conflicto nuclear (o, de hecho, otros problemas en los que Irán tiene participación) sea vista como la responsabilidad principalmente de Estados Unidos, Europa y otras potencias importantes, no de Irán.

Esta pasividad no está en el interés de Irán. Por ser el jugador regional esencial de Oriente Medio, Irán puede desatar y recalentar conflictos así como contribuir a su solución. Sin embargo, pocos en el establishment iraní entienden que ser la potencia regional líder trae aparejada responsabilidad; y que sólo un comportamiento responsable puede crear la legitimidad y la aceptación que Irán tanto desea. Los estrategas políticos iraníes, por lo tanto, deben intentar desarrollar sus propias ideas para una resolución negociada del tema nuclear y otras cuestiones de seguridad regional, así como para pensar de qué manera Irán puede volver a generar confianza en sus acciones.