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La enferma "economía de los mulás" en Irán

ESTAMBUL - A medida que prosigue el conflicto entre las fuerzas del gobierno y oposición en Irán, un factor que puede determinar el resultado -pero del que raramente se habla- es el calamitoso estado de la economía iraní. ¿Podrá ser su lamentable desempeño lo que termine por inclinar la balanza?

La economía de Irán la ha tenido difícil desde la misma Revolución Islámica, en parte debido al embargo económico impuesto por Estados Unidos hace tres décadas. Hoy Irán sufre escasez de productos tecnológicos y repuestos; el que fuera segundo productor de petróleo de entre los países de la OPEC en 2006 se ha convertido en importador neto de productos de petróleo refinado. De hecho, las condiciones de las industria petrolífera iraní se han deteriorado tanto en 2007 que se introdujo el racionamiento a la gasolina, abriendo paso a un floreciente mercado negro.

No es de sorprender que esta escasez haya generado inflación. En noviembre de 2009, el Banco Central Iraní (Bank Markazi) informó un alza anual del 22% del nivel de los precios. Para estimular el crecimiento, se han implementado nuevas medidas que permiten a los bancos extranjeros participar del sistema financiero iraní. Muchos han postulado, pero hasta el momento no se ha otorgado licencia alguna.

En las relaciones económicas entre Irán y Turquía se puede ver una clara señal del mal estado de la economía iraní. Los vínculos comerciales entre los dos países son antiguos y arraigados, y se supone que se iban a beneficiar tras la visita del Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad en 2008, cuando se decidió que el comercio bilateral debía duplicarse, a 20 mil millones de dólares, para 2011 y llegar a los 30 mil millones en 2012. El gobierno turco incluso permitió que los exportadores turcos facturen en riales iraníes.