Iranian worshippers raise their fists ATTA KENARE/AFP/Getty Images

La mejor esperanza del pueblo iraní

LONDRES – Uno de los aspectos más extraordinarios de las protestas que se desarrollan en Irán (las mayores desde el Movimiento Verde de 2009) es que es muy posible que las hayan iniciado los mismos contra quienes están dirigidas. Parece que los teócratas ultraconservadores de Irán creyeron que agitando en sus bastiones políticos el malestar por la economía podrían debilitar al presidente moderado Hassan Rouhani. Pero si es así, no anticiparon hasta qué punto el pueblo iraní está insatisfecho con el statu quo, y en particular, con ellos.

Seamos claros: pese a la gran magnitud de las protestas, es muy improbable que acaben con el régimen. Las fuerzas de seguridad iraníes son extremadamente poderosas y tienen mucho en juego en el sistema actual, que les da control de amplias áreas de la economía iraní.

Además, los manifestantes no tienen líderes ni objetivos claros. Sin importar cuánto aliento les den las potencias occidentales, es casi seguro que después de las protestas los halcones islamistas conservarán sus bases de poder y la Guardia Revolucionaria Islámica seguirá controlando la mayor parte de los bienes del Estado y del aparato de seguridad.

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