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Después del acuerdo

BERLÍN – Después de 12 años de tediosas negociaciones, Irán y los países del «P5+1» (China, Francia, Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido, más Alemania) han llegado a un acuerdo integral que limitará el desarrollo de las capacidades nucleares de Irán a objetivos no militares. A cambio de su cooperación, Irán será eventualmente liberado de las sanciones que desde hace años le imponen las Naciones Unidas, la Unión europea y los EE. UU. Este es un enorme éxito diplomático.

Por supuesto, las negociaciones han atraído gran cantidad de críticas, entre ellas, las del congreso estadounidense y el parlamento iraní, así como en Arabia Saudí, Israel, e incluso Francia. Pero los beneficios potenciales del acuerdo son innegables.

En primer lugar, el acuerdo demuestra que los líderes mundiales –a pesar de encontrarse divididos respecto de una multitud de cuestiones, como el conflicto en Ucrania y las disputas territoriales en el mar de China Meridional– igualmente son capaces de unirse para solucionar un problema compartido. Reducirá además la probabilidad de proliferación de armas nucleares en Oriente Medio y fortalecerá el régimen de no proliferación a nivel mundial. Y permitirá la normalización de las relaciones iraníes con Occidente.

Por supuesto, los vecinos de Irán están legítimamente preocupados por el impacto que el acuerdo tendrá sobre el equilibrio de poder en la región. Cuando se eliminen las sanciones, Irán se fortalecerá y desafiará la influencia de los Estados del Golfo. Previendo esto, esos estados ya han solicitado a EE. UU. medidas que les lleven tranquilidad, mientras persiguen una política más dura en Yemen o Siria, donde consideran que están limitando las ambiciones hegemónicas iraníes.