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¿Invasiones de libertad?

Cualquiera que sea el resultado final, el debate sobre una posible guerra contra Irak ha sacado a la luz cuestiones fundamentales sobre las que no hay un acuerdo, incluso entre amigos, pero que no se pueden ignorar. En efecto, si no las resuelven aquéllos que aman la libertad, el precio será alto.

Hay tres temas que resaltan. Primero, los ataques terroristas de 2001 sobre Nueva York y Washington nos recordaron (por si lo habíamos olvidado) que existe una unidad de valores llamada "Occidente". Estos valores iluminados forman la base de la constitución de la libertad y vinculan a los países de América del Norte, Europa y otras partes del mundo.

Sería malo que se abriera una brecha entre esos países en lo que se refiere a la interpretación de los valores occidentales. Tal vez esto ha sucedido entre los EU y muchos europeos. Si ese es el caso, el reto ahora es cerrar esa brecha en lugar de explotarla, ya sea en favor de intereses unilaterales estadounidenses o para reforzar la unidad europea.

Segundo, la defensa de nuestros valores requiere de instrumentos de poder. Quizá el poder se ha vuelto más difuso en el mundo contemporáneo. Hay incluso quienes hablan de "administración sin gobierno" porque las fortunas económicas se determinan en parte sin gobernantes identificables. No obstante, el poder tradicional permanece, y es algo más que el tamaño de las poblaciones o su producto interno bruto. En última instancia, el poder sigue siendo la capacidad para coaccionar.