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La interpretación de los hechos, a la manera de Bush

En las elecciones estadounidenses del mes pasado, ambos bandos lanzaron un sinnúmero de hechos, cifras, interpretaciones y contra-interpretaciones a un desdichado electorado. Se trata de una vieja treta: arrojar suficiente lodo como para que un poco quede pegado al muro. Confunde suficientemente a los votantes y, al final, lo más probable es que prefieran quedarse con el caballo conocido.

La mayor parte de los medios no controlados por la derecha intentó jugar el papel del intermediario honesto, dando igual peso a cada interpretación. Si un bando decía que el cielo era azul y el otro que era naranja, los periodistas trabajaban duro para mostrarse ecuánimes y encontrar a algún profesor de universidad, aunque fuera daltónico, que estuviera dispuesto a decir que efectivamente el cielo era naranja.

Pero, żse trataba sólo de temas opinables? żSon todas las interpretaciones igualmente válidas?

Puedo responder a esa pregunta sólo en mi área de especialización, la economía. Con las elecciones ya atrás, el debate mismo tiene mucho que enseńarnos sobre economía, política económica y manipulación mediática.