3

¿Internet o una red fragmentada?

CAMBRIDGE – ¿Quién es el dueño de Internet? La respuesta es nadie y todos. Internet es una red de redes. Cada una de las redes separadas pertenece a diferentes compañías y organizaciones, y todas dependen de servidores físicos en diferentes países con diversas leyes y regulaciones. Pero sin algunas reglas y normas comunes, esas redes no se pueden asociar de manera efectiva. La fragmentación -es decir, el fin de Internet- es una amenaza real.

Algunas estimaciones calculan el aporte económico de Internet al PIB global en unos 4,2 billones de dólares en 2016. Una red fragmentada le resultaría muy costosa al mundo, pero ése es uno de los futuros posibles que describió el mes pasado el informe de la Comisión Global de Gobernancia de Internet, presidida por el ex primer ministro sueco Carl Bildt. Internet hoy conecta a casi la mitad de la población del mundo, y se estima que otros mil millones de personas -así como unos 20.000 millones de dispositivos- se conectarán en los próximos cinco años.

Aleppo

A World Besieged

From Aleppo and North Korea to the European Commission and the Federal Reserve, the global order’s fracture points continue to deepen. Nina Khrushcheva, Stephen Roach, Nasser Saidi, and others assess the most important risks.

Pero no hay garantía de que vaya a haber una mayor expansión. En el peor escenario que plantea la Comisión, los costos impuestos por las acciones maliciosas de delincuentes y los controles políticos impuestos por los gobiernos implicarían que la gente perdiera la confianza en Internet y redujera el uso que hace de ella.

Se ha calculado el costo de los delitos informáticos en 2016 en unos 445.000 millones de dólares, y esta cifra podría crecer rápidamente. A medida que se vayan conectando más dispositivos en línea, desde automóviles hasta marcapasos, los hackers maliciosos podrían convertir la "Internet de las cosas" (IOT por su sigla en inglés) en "la armamentización de todo". Las violaciones masivas a la privacidad por parte de empresas y gobiernos, y los ciberataques a infraestructura civil como las redes eléctricas (tal como sucedió recientemente en Ucrania) podrían generar una inseguridad que termine socavando el potencial de Internet.

Un segundo escenario es lo que la Comisión llama "crecimiento raquítico". Algunos usuarios obtienen réditos desproporcionados, mientras que otros no ganan nada. Tres mil o cuatro mil millones de personas siguen desconectadas, y el valor económico de Internet para muchos de los que están conectados se ve comprometido por barreras comerciales, censura, leyes que requieren un almacenamiento local de los datos y otras reglas que limitan el libre flujo de bienes, servicios e ideas.

El movimiento hacia el control soberano de Internet crece, y ya existe un grado de fragmentación. China tiene el mayor número de usuarios de Internet, pero su "Gran Muralla de Internet" ha creado barreras con partes del mundo exterior.

Muchos gobiernos censuran servicios que, en su opinión, amenazan su control político. Si esta tendencia continúa, podría implicar un costo de más del 1% del PIB cada año, y también afectar la privacidad, la libre expresión y el acceso al conocimiento de la gente. Si bien el mundo podría arreglárselas de alguna manera si continúa en este camino, la pérdida será importante y muchos quedarán rezagados.

En el tercer escenario de la Comisión, una Internet saludable ofrece oportunidades sin precedentes para la innovación y el crecimiento económico. La revolución de Internet de los últimos veinte años ha aportado algo así como el 8% del PIB global y conectó a tres mil millones de usuarios, achicando las divisiones digitales, físicas, económicas y educativas. El informe de la Comisión establece que la Internet de las cosas puede resultar en hasta 11 billones de dólares en PIB adicional para 2025.

La Comisión concluyó que para sustentar una innovación sin obstáculos será necesario que los estándares de Internet se desarrollen abiertamente y estén disponibles; que todos los usuarios desarrollen una mejor "higiene" digital para desalentar a los hackers; que la seguridad y la resiliencia sean centrales en el diseño del sistema (y no una ocurrencia tardía, como sucede actualmente); que los gobiernos no dejen la encriptación en manos de terceros; que los países acuerden no atacar la infraestructura medular de Internet; y que los gobiernos exijan responsabilidad y un informe transparente de los problemas tecnológicos de manera de ofrecer una industria de seguro basada en el mercado que mejore la seguridad de la IOT.

Hasta hace poco, el debate sobre la estrategia más apropiada para la gobernancia de Internet giraba alrededor de tres campos principales. El primero, la estrategia de múltiples involucrados, con un origen orgánico en la comunidad que desarrolló Internet, que aseguraba eficiencia técnica pero no legitimidad internacional, porque estaba altamente dominada por tecnócratas norteamericanos. Un segundo campo favorecía un mayor control por parte de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, una agencia especializada de las Naciones Unidas, que aseguraba legitimidad pero a costa de la eficiencia. Y países autoritarios como Rusia y China defendían tratados internacionales que garantizaban que no hubiera interferencia con el fuerte control soberano por parte de los estados de su porción de Internet.

Más recientemente, sostiene la Comisión, se está desarrollando un cuarto modelo en el cual una comunidad más amplia de múltiples involucrados ejecuta una planificación más consciente para la participación de cada parte involucrada (la comunidad técnica, organizaciones privadas, empresas, gobiernos) en conferencias internacionales.

Un paso importante en esta dirección fue la decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos el mes pasado de delegar la supervisión de las llamadas funciones IANA -la "libreta de direcciones" de Internet- a la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números. La ICANN, con un Comité de Asesoramiento del Gobierno integrado por 162 miembros y 35 observadores, no es una organización intergubernamental típica: los gobiernos no controlan la organización. Al mismo tiempo, la ICANN es coherente con la estrategia de múltiples involucrados formulada y legitimada por el Foro de Gobernancia de Internet, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Support Project Syndicate’s mission

Project Syndicate needs your help to provide readers everywhere equal access to the ideas and debates shaping their lives.

Learn more

Algunos senadores norteamericanos se quejaron de que cuando el Departamento de Comercio del presidente Barack Obama delegó la supervisión de las funciones IANA a la ICANN, "se deshizo de Internet". Pero Estados Unidos no podría "deshacerse" de Internet, porque Estados Unidos no es su dueño. Si bien la Internet original vinculaba computadoras enteramente en Estados Unidos, la Internet de hoy conecta a miles de millones de personas en todo el mundo. Es más, la libreta de direcciones de IANA (de la cual existen muchas copias) no es Internet. 

La acción de Estados Unidos el mes pasado fue un paso hacia una Internet de múltiples involucrados más estable y abierta del tipo que impulsó la Comisión Global. Esperemos que se siga avanzando en esta dirección.