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El camino saludable de los EE.UU. hacia la salud fiscal

BERKELEY – En el transcurso de los últimos cinco años, el crecimiento del gasto en asistencia médica en los Estados Unidos se ha ralentizado dramáticamente – y ha llegado a su tasa más baja en los últimos 50 años. La desaceleración no es una sorpresa. Es un resultado predecible de la recesión y de la lenta recuperación que han dejado a millones de estadounidenses sin seguro de salud y con gastos domésticos desalentadores.

Sin embargo, la magnitud de la desaceleración essorprendente, como lo es también el hecho de que comenzó varios años antes de la recesión del año 2008 – y no sólo en el sistema de seguro privado, sino también en Medicare y Medicaid, los dos principales programas de salud del gobierno. (Medicare provee cobertura de asistencia médica para jubilados, y Medicaid proporciona cobertura a estadounidenses de bajos ingresos y a sus hijos, como también a personas con discapacidades).

¿Cómo se explica esta desaceleración del gasto en asistencia médica? ¿Cuánto de dicha desaceleración es atribuible a la debilidad de la economía, y cuánto es el resultado de cambios en el comportamiento de los proveedores y los consumidores?

Dos estudios recientes ofrecen respuestas distintas, pero ambos predicen que al menos parte de la desaceleración va a persistir incluso después de que la economía se recupere. Esa sería una buena noticia para la economía de EE.UU., que en la actualidad dedica cerca del 18% del PIB a la asistencia médica, de lejos el mayor porcentaje entre los países desarrollados. También sería una buena noticia para la posición fiscal de los Estados Unidos, debido a que Medicare y Medicaid son los dos mayores contribuyentes al déficit a largo plazo del presupuesto federal.