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Una mirada a la guerra oculta de Tailandia

LEEDS – El ex primer ministro de Tailandia, Chavalit Yongchaiyudh, recientemente desató la furia  al proponer que la campaña separatista en las provincias del sur de su país, de mayoría musulmana, podría resolverse políticamente, con una forma de autogobierno. El Partido Demócrata que gobierna en Tailandia inmediatamente calificó los comentarios de Chavalit de “traicioneros.”

Sin embargo, los hechos recientes entorno a las elecciones en Afganistán han destacado las fallas de usar exclusivamente la fuerza militar para resolver una guerra civil. Este precedente ofrece una lección importante para Tailandia y otros países que enfrentan insurgencias inextricables. Como señaló Aristóteles, “la política es la ciencia maestra en el mundo de la acción.”

En junio de 2006, en un poblado de la provincia de Yala, en el sur de Tailandia, me reuní con varios hombres jóvenes de aspecto físico común que habían participado en eventos extraordinarios. Se habían unido a los militantes que habían atacado una docena de puntos de control de seguridad en tres provincias del sur el 28 de abril de 2004.

Armados principalmente con machetes y cuchillos de cocina, 106 atacantes murieron ese día, 32 de ellos dentro de la histórica mezquita Krue-Ze en Pattani, donde se habían refugiado. Cinco miembros de las fuerzas de seguridad tailandesas también fueron asesinados.