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La revolución del consumo en África por dentro

JOHANNESBURGO – Hoy en día, se reconoce de forma generalizada el potencial económico de África y las oportunidades empresariales que entraña. La pobreza y el desempleo siguen siendo más extensos que en otros mercados en ascenso, pero la aceleración del crecimiento desde 2000 ha hecho de África la segunda región del mundo por su rapidez de crecimiento (después del Asia en ascenso e igual a Oriente Medio).

El rápido crecimiento económico ha ido acompañado de unos consumidores más prósperos y viceversa: el 45 por ciento del crecimiento total del PIB de África en el decenio de 2000 (antes de que estallara la crisis financiera en 2008) se debió a los sectores de la economía relacionados con el consumo. Se espera que en 2020 más de la mitad de los hogares africanos –casi 130 millones– tengan ingresos disponibles para gastar (o ahorrar), frente a los 85 millones actuales.

Además, África tiene el mayor crecimiento demográfico y la población más joven del mundo: más de la mitad de ella tiene menos de veinte años de edad, frente al 28 por ciento de China. Según los cálculos de las Naciones Unidas, a ese continente corresponderá más del 40 por ciento del crecimiento demográfico mundial hasta 2030 y se espera que la población en edad de trabajar supere a la de China en 2040.

En vista de esas tendencias, se espera que las industrias de productos de consumo en ese continente tengan un crecimiento de otros 410.000 millones de dólares de aquí a 2020, más de la mitad de los ingresos totales que, según se espera, producirán todas las empresas en África al final de este decenio, pero, para muchas empresas que acuden a África o intentan extenderse en ella desde una base local, el imperativo actual es el de obtener una mejor comprensión del mercado y sus consumidores.